Además de modificar el esquema tributario, el otro cambio significativo es que ahora una empresa puede ser declarada zona franca si cumple con unos montos mínimos de inversión, de generación de empleo formal y la introducción de tecnología avanzada.
Las empresas que quieran convertirse en zonas francas uniempresariales (ZFU) deben invertir no menos de 160 millones de dólares, duplicar su renta líquida gravable en un periodo de cinco años y crear cierto número de empleos. Cuando cumplan todo esto, comenzarán a recibir los beneficios mencionados.
El ministro Plata aseguró que la planta de vidrio flotado, que con una inversión de 154 millones de dólares se montará en Soacha, al sur de Bogotá, no hubiera sido posible sin el nuevo régimen de zonas francas, dijo.
El funcionario comentó que el proyecto, que aplicará una tecnología que no existe en el país, se remonta a 1997, pero que las normas sobre zonas francas (imporrenta, aranceles, IVA, obligación de exportar) desanimaba a los inversionistas.
Lo mismo dice de la inversión que por 213 millones de dólares hará el grupo brasileño Votorantim en Belencito (Boyacá) en Acerías Paz del Río y de otros 26 proyectos que se ejecutarán en el territorio nacional.
La tarifa general del impuesto a la renta es de 33 por ciento, pero en las zonas francas se reduce a 15 por ciento, donde tampoco se pagarán aranceles ni IVA por los bienes importados.