Pese a las continuas alzas en el precio de la gasolina que este año ya completaron 374 pesos, Colombia aún se localiza en el punto intermedio en un escalafón aleatorio de 25 países realizado por PORTAFOLIO, en el cual se encuentran desde las mayores potencias del mundo hasta otros en vías de desarrollo.
Mientras que en Noruega se clasifica como la nación con el combustible más caro donde se paga a 9,69 dólares el galón, en Colombia la misma unidad de medida cuesta 3,99 dólares. El segundo lugar lo ocupa Holanda con 9,61 dólares y el tercero Bélgica con 9,21 dólares. Claro, en Noruega la producción económica por habitante llega a 66.000 dólares al año, mientras que en un país como Colombia es de 4.000 dólares.
Colombia tiene precios de gasolina por debajo de esas economías europeas, pero está muy por encima de Venezuela y Arabia Saudita, donde los combustibles son subsidiados por tratarse de naciones eminentemente petroleras, y donde el galón no se vende ni a un dólar, de acuerdo con las estadísticas recopiladas a través de la agencia Bloomberg, EFE, AP e Internet.
Justamente esas dos naciones, junto a Kuwait y Nigeria que también son catalogadas como petroleras, se localizan en la parte más baja del escalafón.
En la región latinoamericana también hay otros países en los que se vende más cara la gasolina que en Colombia, como lo son Brasil, Guatemala, y República Dominicana, mientras que Panamá, México y Ecuador se sitúan por debajo. En Estados Unidos el precio varía de un estado a otro, pero en promedio el galón se vende a 4 dólares, ligeramente más barato que en Colombia.
Claro que en países como Ecuador o Bolivia, según un informe de Fedispetrol, los precios se mantienen quietos desde hace por lo menos cinco años y en casos especiales como Cuba, que recibe el crudo venezolano en condiciones preferenciales, los precios de la gasolina están congelados en 1,03 dólares por litro, allí solamente ciertos profesionales reciben bonos del Estado para adquirirla.
Las elevadas cotizaciones del petróleo, las cuales se encuentran cerca de los 130 dólares por barril, tienen padeciendo a la mayor parte del mundo por su efecto en los combustibles y en las presiones inflacionarias que ello genera.
En Guatemala, dependiente de las importaciones de crudo, hay un feroz debate interno sobre la posibilidad de reducir los impuestos a los combustibles, una propuesta a la que se opone el gobierno por el hueco fiscal que ello le acarrearía.
Y en Chile los camioneros ya anunciaron la realización de un paro general como consecuencia de los elevados precios de los carburantes. Allí la situación es más complicada porque las alzas las están sintiendo los ciudadanos semanalmente.
En reiteradas ocasiones se ha dicho que la gasolina en Colombia podría ser incluso más barata, que en otras naciones de similar nivel de desarrollo, si se aliviase la carga impositiva que pesa sobre el precio y la cual puede alcanzar casi el 40 por ciento del valor que paga el consumidor final en el surtidor. Por eso cobran especial importancia las recientes medidas adoptadas por el gobierno para la fijación de la base gravable para el IVA y la sobretasa, para moderar las alzas mensuales del combustible.
Aún así, la gasolina corriente en Colombia en este mes es 100 pesos más cara que en mayo, lo mismo que el acpm, aunque de no haberse tomado las decisiones de la semana pasada, los incrementos, a juicio del propio gobierno, pudieran haber llegado a los 150 pesos mensuales durante el próximo semestre.
Las medidas se quedan cortas
Para algunos legisladores las recientes medidas adoptadas por el Gobierno para amortiguar el incremento de los precios de los combustibles se quedaron cortas en imaginación y no contemplan las mejores opciones para aliviar el bolsillo de los consumidores colombianos.
Para el senador Álvaro Ashton la decisión del Gobierno es eminentemente discrecional.
"Al ejecutivo le hace falta más imaginación en el tema, pues podría contemplar otras alternativas", dijo el congresista.
Y agregó, la primera y más importante, pues atacaría el problema de raíz, sería la de incentivar nuevas exploraciones para encontrar nuevos yacimientos, pues "a mayor inversión en exploración se incentivarán nuevas investigaciones, lo que terminaría en descubrir nuevos campos".
Por su parte, la senadora Yolanda Pinto manifestó que la medida tomada por el Gobierno es para disimular su ineficiencia. "En lo corrido del Gobierno Uribe los colombianos hemos visto alrededor de 40 alzas en el precio de la gasolina, hecho que no contribuye al mejoramiento de la economía. En este tema se deben tomar decisiones más contundentes".
Por el contrario, el senador Antonio Guerra de la Espriella explicó que el paquete de medidas son positivas, pues difiere en el tiempo el monto a pagar, por lo que alivia la carga al bolsillo de los colombianos.
Sin embargo, consideró que el Gobierno debería tomar la decisión de reducir el Impuesto a las Ventas (IVA) de la gasolina que utilizan los aviones y el transporte público de pasajeros, con el fin de que está coyuntura no vea reflejada en el precio de los pasajes.