Turismo se afectó por crisis Colombia-Ecuador, pero empresarios buscan reactivarlo

Abril 24 de 2008 -
Un recorrido por el país vecino permitió palpar la situación que afrontan colombianos y ecuatorianos que tienen negocios relacionados con esa industria. Sale a flote la hermandad entre ambas naciones.

Unos pocos grafitos de la Juventud Comunista Ecuatoriana y caricaturas contra el presidente Uribe en algunos periódicos son, tal vez, los únicos sentimientos en contra de Colombia en Ecuador. También se observan grafitos que rechazan a las Farc.

Durante un recorrido de cinco días por Quito, Cuenca y Guayaquil, recogiendo opiniones entre ciudadanos del vecino país y representantes del sector turístico, se sigue palpando un ambiente de puertas abiertas y calidez. Lo único que por estos días los quema es el sol, que se torna fuerte, independiente de la altura sobre el nivel del mar.

Sin embargo, ciudadanos y empresarios turísticos de Ecuador muestran preocupación por la tardanza en el restablecimiento de las relaciones diplomáticas de las dos naciones y piden para que se cierre pronto ese capítulo.

Y consideran que el  linchamiento de dos presuntos delincuentes colombianos en la provincia de Manabí fue un hecho aislado que en nada cambia la hermandad que siempre ha existido entre los dos pueblos.

"Hay que dejar el asunto a las autoridades, y sigan viniendo acá", coinciden.

La inmigración en el aeropuerto de Quito es normal y rápida para los colombianos que ingresan por vía aérea. Ni una pregunta si la documentación está completa y el formulario está legible.

Aun así, con inicio del recorrido el pasado viernes por esta ciudad, el ambiente de la crisis reciente se empieza a palpar: un carro diplomático y buen número de escoltas llevaba al secretario de la OEA, José Miguel Insulza. El diplomático se reunió el pasado viernes con el presidente Rafael Correa para tocar el tema de la  crisis diplomática.

Al respecto, una vendedora de inciensos e imágenes religiosas ubicada al frente de una de las  iglesias de la capital ecuatoriana, indiferente al paso de la comitiva, dijo: "No tengo nada contra los colombianos, y esos problemas son entre los gobiernos".

La trabajadora informal dijo estar más preocupada por el incremento de los precios del pan y la leche, que, como en el resto del mundo, se han elevado de manera importante por la escasez de alimentos y el aumento de insumos básicos para la agricultura y la ganadería.

Un colombiano con familia ecuatoriana

En el hotel Hilton Colón Quito aparece la primera muestra de los fuertes vínculos de sangre que existe entre ciudadanos de los dos países. Se trata del Gerente General, Michel Thorin, quien hace cerca de 20 años dejó Colombia para estudiar en Europa.

Él ha hecho una rápida carrera en la organización en diversos países del Viejo Continente y Venezuela, hasta  llegar a Ecuador hace 5 años. Allí fue 'flechado' por una guayaquileña con la que formó su familia.

"Estoy muy amañado en este país porque los colombianos son bien recibidos y los ecuatorianos valoran los conocimientos que tenemos en los sectores de servicio y hotelería; y ellos también saben mucho de eso; luego son dos países complementarios".

Eso sí, 'la sangre tira' y Thorin no descarta volver a ver sus amigos del colegio en Bogotá y estar cerca del resto de familiares.

¿Acaso va a ser el gerente del nuevo Hilton  Bogotá?. Ríe y evade la respuesta.

"Al principio de la crisis hubo unas dos cancelaciones de colombianos que habían reservado en el hotel y preguntas de mucha gente preocupada, pero el impacto sobre la hotelería y el turismo fue poco", aseguró.

La mayor parte de clientes colombianos del Hilton de Quito son empresarios y, en menor grado, turistas. Todos ellos representan un 12 por ciento de los huéspedes del hotel y pasan  unas 65.000 noches anuales en el alojamiento.

Sin embargo, Thorin quisiera tener más turistas colombianos porque a pesar que hay unos seis vuelos diarios a la capital ecuatoriana, muchos se quedan solo una noche o se devuelven el mismo día. Por ello, el hotel tuvo presencia en la pasada feria de Anato para ofrecer tarifas bajas (80 dólares por noche y persona y sin impuestos)  en temporada baja.

Los turistas colombianos son muy apreciados

"Nos alegramos que la moneda colombiana esté fuerte y los colombianos puedan venir más fácil a las ciudades y playas ecuatorianas", dice, por su lado, Susana García, directora de Turismo del hotel. Sus padres tenían vínculos familiares y vivieron en Colombia.

"Creo que como estos días no hubo puentes, bajó el flujo de colombianos, pero van a regresar", agrega.

Stephany Reeson, gerente de ventas del Hotel Plaza Grande, en el centro histórico de Quito, a pocos metros de la sede presidencial de Carondelet, señaló que aunque solo el uno por ciento de sus clientes son colombianos, los recuerda por su jovialidad.

Ella vivió 19 años en Colombia y tiene ancestro colombiano. "Tenemos otros problemas más grandes por superar a nivel interno entre los dos países. No he sentido rechazo acá", agrega.

La Directora de la Corporación Metropolitana de Turismo de Quito, Cristian Guerrero, afirma que los colombianos son, después de los estadounidenses, los mayores visitantes de la ciudad y la colonia cafetera es la más grande de la ciudad.

"No veo problemas mayores en el turismo con la crisis diplomática. Iniciamos un trabajo con las aerolíneas Avianca y AeroGal, y en pocos días viene un grupo de turistas a través de la agencia Aviatur", dijo.

A Quito ingresaron el 2007 unos 489.000 turistas, de los cuales el 25 por ciento provenía de E.U.; el 12 por ciento, de Colombia, y el resto, de otros países.

Alta presencia colombiana en manejo de restaurantes

En el sector de restaurantes la presencia colombiana también es alta y se cuentan varias cadenas y establecimientos como Crepes & Waffles, El Corral y La Tijera Loca (peluquerías).

Y en cercanías de la línea ecuatorial, en el punto denominado La Mitad del Mundo, hay  avisos de restaurantes con marcas copiadas como 'Kokoriko' y 'Mi Sandwich Cubano'.

Alejandro Parra, un bogotano que estudió en Ecuador, tiene una alianza con inversionistas locales en varios restaurantes de manteles, como el El Atrio.

"Me  quedé porque me rompieron el corazoncito, y también vi que había mucho por hacer acá", dijo.

Quiso abrir un restaurante en Bogotá, pero lo espantaron los precios de los arriendos en la Zona T. "Los ecuatorianos tienen claro y diferencian los colombianos buenos y malos, y reconocen el trabajo de los primeros", agregó.

Parra tiene la doble nacionalidad y es un líder entre sus colegas en La Mariscal, una zona que fue recuperada por el gobierno municipal con el apoyo de los empresarios.

"Para darle un ejemplo, esto era una zona de tolerancia en medio de un barrio residencial y con el plan de las autoridades se pueden encontrar un salón de belleza que pertenece a antiguas trabajadoras sexuales. Otras fueron reubicadas en una zona especial", añade.

Con negocios en los cerros tutelares de Quito

Un viaje en teleférico al cerro Cruz Loma, a 4.050 metros de altura, en las inmediaciones del volcán Pichincha, permite divisar la capital ecuatoriana en toda su extensión y la cafetería más alta en territorio quiteño: la colombiana Café Tostion, marca de la familia del corredor Juan Pablo Montoya.

Los empleados lucen en sus uniformes el nombre del corredor y la marca de café. Unos metros más abajo de la cumbre del cerro se encuentran sus competidores: un punto de venta de Nestlé y otro café. 

"Acá solo hubo unos pocos insultos contra unos colombianos en el trole bus, pero nada más", dice en la montaña un turista ecuatoriano que ocupa una gerencia de una multinacional de alimentos.

Lo acompañaba en la visita al cerro su esposa, una voluntaria colombiana que lleva 41 años en Ecuador y no esconde su emoción de ver periodistas colombianos. Pide que la graben para que la oigan y vean en su país.

En las faldas de El Panecillo, otro cerro tutelar de Quito, trabaja Ana María Valencia, de Pereira y quien vive desde hace unos 20 años en el país vecino. Con otros inversionistas, es dueña de la marca de restaurantes y cafés Pim's.

"Mi padre trabajaba en el laboratorio Ariston y por un traslado tuvo que viajar a Ecuador cuando yo era una niña", explica. Sin embargo, viaja regularmente a Medellín, ciudad natal de su padre, y a otras capitales. Aprovechó uno de los viajes para casarse en Armenia, con el que es el actual gerente de IBM Ecuador.

"Pasé muchos días de preocupación por la crisis diplomática y hasta mis amigos ecuatorianos me preguntaban inquietos sobre lo que pasaba, sin entender bien", recuerda.

Ella no dejó esconder su nostalgia por el chicharrón de la bandeja paisa y el Metrocable de la capital antioqueña, que conoció hace poco tiempo. Con la mirada en el horizonte, trata de encontrar abajo del cerro tutelar quiteño una similitud con Medellín y sus comunas.

Dice que trata de inculcarles a sus hijos valores que le enseñaron las matronas antioqueñas a sus padres y se declara admiradora del presidente Uribe.

Pero no se detiene en la nostalgia y revela que con sus socios tiene planes para abrir unos 5 restaurantes Pim's en Ecuador y llevar la marca a Colombia, Panamá y otros países.

El pasado domingo, en Cuenca, una ciudad ubicada en el sur de la cordillera andina ecuatoriana, la tercera de mayor importancia en el país vecino, se dieron otros acercamientos sobre el ambiente que se palpa en las comunidades con los colombianos.

"Estamos acá para reactivar el turismo"

Gladis Eljuri, empresaria y ex ministra de Turismo, que es la directora de la Fundación Municipal de Turismo, afirma que "por la crisis sí se ha afectado el sector porque es sensible ante lo político. Yo creo que se ha frenado no solo de Colombia hacia Ecuador, sino del resto de países hacia el nuestro".

"Pero estamos acá para reactivarlo porque esta crisis es pasajera. Los dos países están unidos por sus vínculos de sangre y eso sortea todos los problemas", dice y recuerda las frases de un profesor que le decía "el turismo es el reino de la felicidad".

Y tiene conocimiento de que a pesar del bajón en los viajeros por vía aérea, los negocios de los dos países se desarrollan sin contratiempos. Confiesa el gusto por la ropa y las botas de caucho colombianas.

La presidenta de Aerogal, Gabriela Sommerfeld, afirmó en Guayaquil, en la costa ecuatoriana, que el bajón en la ocupación de los aviones de Colombia hacia Ecuador ha sido cercano al 30 por ciento.

"En nuestras manos está sacar esto adelante. Tenemos que devolver la confianza tanto a ecuatorianos y colombianos, y mover el turismo y los negocios entre los dos países", explica.

Aunque la directiva reconoce la crisis diplomática como seria, tiene fe que se va solucionar.

Fuentes de aerolíneas, mientras tanto, confirman que hay preocupación de algunos colombianos y algunos de ellos pospusieron temporalmente la decisión de asistir al partido de fútbol por las eliminatorias. "Sería esconderlo decir que no hubo efectos".

Aunque se han reducido los viajes de negocios desde Colombia, también muchos empresarios han optado por hacerlo por videoconferencia o teléfono, y están a la espera de que la situación diplomática mejore.

En la misma ciudad, Alejandro Palma, guía de la firma TravelTips, señala que no existe ninguna prevención con los visitantes colombianos y es normal que se solidaricen con el gobierno por la incursión colombiana a su territorio.

También sostiene que actualmente hay un auge de panaderías colombianas, que son las delicia de los guayaquileños, pues rompen con nuevos sabores del pan y bizcochos.

"Los precios son los mismos a los ecuatorianos, pero han pegado mucho porque hacen el pan y los bizcochos con algunos ingredientes diferentes", explica. 

*Trabajo periodístico realizado por invitación de la aerolínea AeroGal.

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