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Foto: EFE
El aumento del precio de cereales fue la causa de los graves disturbios que dejaron varios muertos y heridos en Haití. En Puerto Príncipe, a donde retornó la calma, una mujer muestra un plato de arroz, principal ingrediente de la comida en ese país.
Es una situación dramática en países más pobres, y un plan masivo de distribución de semillas y fertilizantes es indispensable para evitar que los hambrientos se subleven, estimó el organismo.
"Se habla mucho en este momento de los derechos humanos", afirmó Jacques Diouf, director de la FAO, en una alusión tácita a la crisis en Tíbet.
Pero "con una verdadera emergencia alimenticia en 37 países, estoy sorprendido de no haber sido convocado de urgencia al Consejo de Seguridad en Nueva York, ya que el alza de los precios de los cereales tiene un impacto sobre la seguridad de los pueblos y los derechos humanos, sobre todo los más pobres", añadió.
Diouf, que dirige la FAO desde 1994, estima que los precios suben porque la oferta de cereales en el mundo se ve afectada en primer lugar por el calentamiento climático, que impide un alza de la producción, mientras la población mundial aumenta.
También la atribuye a las reservas de cereales, en su menor nivel en 25 años (405 millones de toneladas) y que bajarían otro 5 por ciento en 2008.
La tercera razón del alza de los precios es la demanda creciente de dos colosos emergentes, China e India, por productos alimenticios de calidad.
En 20 años, subrayó Diouf, el consumo de carne por habitante en China pasó de 20 kg a 50 kg por año, cuando se requieren siete kilos de cereales para producir un kilo de carne.
El auge de los biocarburantes también ha tenido un efecto: 100 millones de toneladas de cereales por año son ahora utilizados para fabricar etanol o biodiésel, y esta proporción invita "a estudiar y sopesar las ventajas e inconvenientes de producir energía a partir de la agricultura", dijo Diouf.
Finalmente, el director de la FAO atribuyó una parte de la responsabilidad del alza de los precios "a acciones especulativas desgraciadamente inevitables" en mercados nacionales o internacionales como el mercado de cereales de Chicago.
Estos factores, sumados al alza de los precios del barril de petróleo y de las tarifas de flete, encarecieron en un 56 por ciento anual la factura de los países que deben importar cereales para alimentar a su población, calculó la FAO.
A fines de marzo, los precios del trigo y del arroz se duplicaron en relación a los observados un año antes.
La FAO desbloqueó 17 millones de dólares para fortalecer su estructura de ayuda a los países más afectados, y decidió alertar una vez más a sus 191 países miembros y a organismos internacionales para recaudar los 1.200 a 1.700 millones de dólares necesarios para implementar programas de emergencia.
Una conferencia de jefes de Estado y de Gobierno será organizada del 2 al 5 de junio en Roma para estudiar las modalidades de implementación de estos programas, que según Diouf buscan permitir que los países pobres compren semillas y fertilizantes para retornar lo más pronto posible al autoabastecimiento.
La FAO prevé, no obstante, que a raíz del alza de los precios, la producción mundial de cereales y sobre todo de trigo alcance en 2008 la cifra sin precedentes de 2.164 millones de toneladas, lo cual equivaldría a un alza de 2,6 por ciento en relación con 2007.
Si las condiciones climáticas de los meses venideros lo permiten, esta alza provocaría una caída de los precios internacionales de cereales en la temporada 2008/2009, pronosticó la FAO en el informe sobre las perspectivas de cosecha de cereales en el mundo, publicado el viernes.
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