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Ese es el alcance de un proyecto de ley que está preparando el Gobierno, dijo el ministro de la Protección Social, Diego Palacio. Los recursos se depositarán en un fondo de cesantías.
Palacio explicó que el proyecto se basa en el hecho de que por un lado muchos colombianos no están cotizando a pensiones y por lo tanto van a quedar desprotegidos durante su vejez, y por el otro, que muchos de aquellos que sí están en los fondos de pensiones entran y salen constantemente de la formalidad, lo cual hace que al final de su vida laboral no puedan completar las semanas necesarias para obtener la pensión.
Según el funcionario, se busca que personas como las empleadas de servicio doméstico que trabajan en diferentes casas, puedan hacer un ahorro diario en una cuenta individual, el cual, a futuro les sirva para adquirir una renta vitalicia, que si bien tendría un subsidio del Gobierno a través del fondo de solidaridad pensional, no sería igual al salario mínimo sino inferior, pues como explica el Ministro esto no sería "una pensión, sino un beneficio económico".
Las pensiones por debajo del salario mínimo (que es de 461.500 pesos) están prohibidas por la Constitución, pero el Ministro aseguró que con esta figura, que están desarrollando junto con el Ministerio de Hacienda, no se incumple esa norma.
De los 7,81 millones de afiliados a pensiones obligatorias, el 44,9 por ciento están inactivos, es decir, que no han efectuado cotizaciones en por lo menos los últimos seis meses y eso dificulta que puedan cumplir con los requisitos para tener una pensión de salario mínimo, tal como está establecido en el sistema de pensiones privado.
"Entonces lo que se hace en esos casos, es una devolución de saldos y lo que ha ocurrido hasta ahora, es que las personas se gastan ese dinero muy rápido y se quedan sin nada", explica Mauricio Toro, presidente de Protección, quien junto con Palacio participa en el Congreso de Asofondos.
Toro manifestó su apoyo a esta iniciativa, pero dijo que aún falta pulirla y que aún no se sabe cuál será la participación de la industria. Agregó que definitivamente es un paso que hay que dar, pues hoy solo el 20 por ciento de los colombianos está accediendo a una pensión y en su concepto es mejor tener un ingreso inferior al mínimo, que no tener nada.
Lo mismo opinó Jorge E. Rueda, vicepresidente comercial de Skandia, quien agregó que la clave para que esta iniciativa funcione radica en educar a las personas sobre la importancia de este ahorro y de estar protegido en la vejez.
Dado que este proyecto de ley aún está en elaboración, todavía no se conoce qué porcentaje del ingreso de los informales será lo que tienen que ahorrar en su cuenta individual, ni cuál será el costo para la Nación del subsidio que van a entregar.
De otro lado, el ministro Palacio rechazó la propuesta de Asofondos de destinar uno o dos de los cuatro puntos porcentuales que cotizan las empresas a las Cajas de Compensación, para que sean destinados a la pensión del trabajador.
El funcionario aseguró que el Gobierno confía en la labor de cajas y "necesitamos que sigan funcionando así, porque no hay posibilidad de financiarlas con el presupuesto de la Nación. Por ahora, no se ha abierto la posibilidad de modificar los aportes parafiscales", insistió.
Piden compromiso del Congreso
Pese a que el ahorro en pensiones privadas está pasando hoy por un mal momento, dadas las millonarias pérdidas que registran los fondos, los participantes en el congreso del sector insisten en que este es un tema coyuntural, que se va a corregir en el futuro una vez los mercados financieros vuelvan a la calma.Por este motivo, el ministro de la Protección Social, Diego Palacio, le pidió ayer al Congreso que cuando llegue a sus manos la reforma financiera, la evalúen con calma, porque no se deben dejar influenciar por la situación actual de los fondos a la hora de legislar.
Su temor, así como el de toda la industria, es que se apruebe una propuesta de origen parlamentario que establece una rentabilidad mínima en los fondos de pensiones que impida que los ahorradores pierdan, justo para que no ocurra lo que está pasando hoy.
Pero esta idea no es compartida por el Gobierno, ni los administradores de los fondos, que lo califican como un imposible económico además de un freno a la posibilidad de invertir ese ahorro en opciones más rentables como las acciones.
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