Esos proyectos de infraestructura son de largo plazo y, por lo general, al principio dan pérdidas y luego empiezan a ganar, como es el caso de las concesiones viales.
Los fondos para pensiones obligatorias serían: uno agresivo, en donde se podría invertir hasta 70 por ciento en renta variable y sería para aquellos que tienen por delante entre 30 y 35 años de vida laboral.
Luego vendría el fondo moderado, con un máximo de inversión riesgosa de 40 por ciento, y finalmente el conservador, en donde el tope sería de 20 por ciento y sus destinatarios serían las personas cercanas a la edad de jubilación, que ya no se pueden dar el lujo de arriesgar su ahorro.
Los dos fondos de cesantías tendrían límites de inversión en acciones más moderados, pues son para el mediano plazo y no para un tiempo tan largo como las pensiones, aunque este caso aún no se ha hablado de porcentajes exactos.
En Asofondos, entidad que organiza el congreso en Cartagena este jueves y viernes, también consideran que junto con la creación de los multifondos será necesario cambiarles su régimen de inversión, dado que en el caso del portafolio agresivo tendrían que comprar muchas acciones y el mercado nacional sería insuficiente, por eso la idea es que pudieran invertir más en el exterior.
Así mismo, plantean que se establezca una rentabilidad mínima para cada fondo, debido a que invertirían bajo parámetros diferentes.
El eje de la reforma financiera
Esa propuesta demuestra que el tema de las pensiones, que por primera vez presenta casos de jubilados a los que les rebajan sus mesadas, será el eje de la reforma financiera y, antes de llegar al Congreso, tendrá su primer debate en Cartagena, donde se celebra el congreso anual de la industria de los fondos de pensiones y cesantías.
Aunque se sabe que la reforma financiera propondrá temas como la creación del esquema de multibanca y una mayor protección de los usuarios financieros, el eje del proyecto consistirá en modernizar y ajustar las normas que regulan la administración del ahorro previsional, especialmente en momentos como los actuales, en que la turbulencia de los mercados de valores ha provocado millonarias pérdidas a los fondos, sin que los cotizantes tengan forma de protegerse, y que además ha hecho que se baje la mesada de trabajadores ya pensionados.
Específicamente para enfrentar la alta volatilidad de los activos en los que las Administradoras de Fondos de Pensiones y Cesantías (AFP) invierten el ahorro de sus afiliados, existe la propuesta de crear los multifondos, que de hecho también cursa en un proyecto de origen parlamentario (que ya fue aprobado en segundo debate y le resta su paso por el Senado).
Los multifondos son, en realidad, varias alternativas para que el trabajador elija en dónde invertir su dinero de pensiones y de cesantías.
La idea es que esos fondos se creen de acuerdo con varios perfiles de riesgo, para que los más conservadores tengan la mayoría de su dinero en activos como CDT o títulos de deuda (cuya rentabilidad es baja, pero constante) y los más arriesgados tengan un alto porcentaje de inversión en acciones, que son bastante volátiles, pero que han demostrado tener buenas rentabilidades en períodos largos.
Asofondos, el gremio de las AFP y organizador del congreso que comienza este jueves, es uno de los propulsores de los multifondos, y aunque el texto final de la reforma aún no se conoce, la asociación aspira a que los congresistas aprueben esta alternativa de ahorro, pero sin entrar en las especificidades, para que su reglamentación corra por cuenta del Gobierno, dado el tecnicismo que implica el tema.