Ese es el caso del presidente de Fedepalma, Jens Mesa Dishignton, quien asegura aumentar las siembras de palma de aceite sólo tendría sentido si el gobierno genera las condiciones para mezclas superiores a lo ya acordado; o de lo contrario, toda la producción adicional deberá orientarse a mercados de exportación, bien como aceite crudo, incorporado en productos procesados o un biodiésel de palma, según las posibilidades del mercado.
También hay que tener en cuenta que los costos de producción nacional son mucho más altos que los de otros países productores como Malasia.
En opinión de Mesa, Colombia debe ser muy cuidadosa en adelantar los nuevos proyectos de palma bajo criterios muy estrictos de sostenibilidad ambiental y social, lo que necesariamente excluye cualquier zona de reserva o de áreas protegidas.
Los palmeros están en desacuerdo con quienes aseguran que el cultivo puede ser mezclado con ganadería. Afirman que si el sector ganadero se modernizar puede perfectamente ceder le tierras a la agricultura.
A Triplicar el número de reses por hectárea
El presidente de la Federación Colombiana de Ganaderos (Fedegán), José Félix Lafaurie, sostiene que "la tierra es un factor de producción y allí se establecerán las actividades que sean rentables".
El dirigente gremial reconoce que la ganadería colombiana es ineficiente y que el país no puede seguir manteniendo un promedio de 0,5 reses por hectárea.
Lafaurie afirma que el desarrollo del campo solo se logrará cuando el Estado y el sector privado inviertan en investigación, de tal manera que haya mayor producción en menores extensiones de tierra.