La única herramienta que produce resultados efectivos es el establecimiento de altos impuestos a los licores, pues los consumidores reaccionan a los altos precios de los mismos.
Esta es la conclusión central de una investigación realizada por la Universidad de la Florida, que revisó más de un centenar de estudios de gran rigor elaborados sobre la materia en Estados Unidos y otros 17 países.
Muchos estudios
La investigación fue patrocinada por la Fundación Robert Wood Johnson y dirigida por el profesor Alexander Wagenaar, especializado en epidemiología y políticas sanitarias, con más de 30 años de experiencia en este campo.
Así sea un pequeño condado o de un país, esta comprobado que el instrumento más eficaz para una política de salud pública orientada a disminuir el consumo de bebidas alcohólicas, son los impuestos que se les fijen para su venta.
La elasticidad de la demanda en este campo, y la influencia de los precios en el consumo, fue analizada a través de más de 1.000 series estadísticas, llevadas a cabo a lo largo de casi un siglo, según explicaron los responsables del estudio universitario .
Dicha herramienta es claramente superior a todas las leyes, sanciones, campañas o programas educativos que tradicionalmente implantan los estados para prevenir y combatir el consumo de alcohol, anota el profesor.
Se considera que el estudio de la Universidad de la Florida es uno de los más completos e integrales realizados sobre este fenómeno, y fue basada en una metodología conocida como meta-análisis, que permite el cruce con diferentes modelos econométricos.
La investigación abarcó un total de 40 estudios sobre la cerveza, 32 sobre vino y 45 sobre licores más fuertes, o bebidas espirituosas.
Los gastos en que incurre Estados Unidos para atender los problemas de la población dependiente del alcohol, que se calcula en alrededor de 40 millones de personas, y de sus consecuencias en materia de daños en la salud, accidentes, ausencias laborales, procesos legales y crímenes, se estiman en unos 185.000 millones de dólares por año, según datos del Departamento de Salud y el Instituto Nacional de Alcoholismo (Niaaa).
El consumo per cápita
La Florida es el segundo estado donde más se consumen bebidas alcohólicas, después del Distrito de Columbia (Washington DC).
El promedio de consumo de Estados Unidos, en todos los diferentes licores ascendió durante el 2005 a 2,24 galones por persona.
Las estadísticas señalan que en la Florida, el alcanzado fue de 2,71 galones per cápita cada año.
De acuerdo con otras investigaciones, la mayor parte del consumo de licores corresponde a personas entre 18 y 30 años, que iniciaron el consumo antes de llegar a su mayoría de edad.