Jim O'Neill, quien tiene 18 años de experiencia en el aire, pilotaba un pequeño Cessna en un vuelo entre Escocia y el sur de Inglaterra. Se quedó ciego a más de 1.600 metros de altura.
"Fue horroroso. De repente, no podía ver los diales que estaban frente de mí", comentó el británico.
En semejante aprieto, el piloto envió una señal de alerta y un centro de control aéreo avisó a la Fuerza Aérea del Reino Unido (Royal Air Force, RAF), que movilizó un avión para hacer de guía.
La aeronave de la RAF, pilotada por el teniente coronel Paul Gerrard, voló a unos cincuenta metros del aparato de O'Neil y lo guió dándole instrucciones por radio hasta la base de la Fuerza Aérea Británica de Linton-on-Ouse (norte de Inglaterra).
Recuperación
Luego del susto, el piloto dijo a los medios "debo mi vida a la RAF", comentó O'Neill, quien consiguió tomar tierra al octavo intento.
Tras su milagroso aterrizaje, el afortunado piloto fue trasladado
inmediatamente a un hospital, donde ya ha empezado a recobrar la vista en un ojo.
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