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Ashima Lahiri hará sus votos nupciales en diciembre luciendo aros, collares y brazaletes de fantasía que cuestan un décimo de las mismas piezas en oro, rompiendo con una milenaria tradición india.
"El oro es demasiado caro ahora", dice la diseñadora de modas, que gastará 15.000 rupias (305 dólares) en su juego nupcial en lugar de las 160.000 rupias que le costaría en oro.
Lahiri no está sola. Las familias indias, los mayores compradores de oro del mundo, están cancelando compras antes del pico de la temporada de bodas, porque los precios han llegado a una altura sin precedente en India, poniendo fuera de su alcance los tradicionales juegos de joyas para novias. Eso ha impulsado las ventas de piezas bañadas en oro y joyería de plata y bronce con incrustaciones de gemas, diseñadas para hacer juego con los saris de casamiento de las novias.
"La gente no quiere ser víctima de los altos precios del oro y buscan en cambio brillantes imitaciones", dijo Roli Malhotra, jefe de comercialización en Sia Lifestyles Pvt Ltd., una cadena de 24 joyerías de moda con sede en Mumbai. "Las ventas de imitaciones de juegos nupciales están subiendo".
El oro ha capeado un derrumbe global de las materias primas que hundió 18 por ciento el índice Reuters/Jefferies CRB este mes, la mayor caída en por lo menos 52 años.
En India, el oro ha avanzado 14 por ciento este año, revirtiendo una declinación de 6 por ciento en el precio global de contado, ya que una caída de 20 por ciento en la rupia india contra el dólar a un mínimo récord ha elevado el costo de importar el metal. "Es una doble desdicha para los compradores indios y la demanda minorista ha caído", dijo Bharath K. Rekapalli, director de Global Financial Markets, una firma de contrataciones e investigación en Hyderabad.
La demanda llega habitualmente al máximo en el segundo semestre, alentada por el Festival de la Luz, llamado Diwali y considerado un momento auspicioso para comprar el metal precioso por la mayoría india de religión hindú.
También las novias compran más oro y sus parientes les obsequian juegos de joyas nupciales para su ajuar, ya que los indios prefieren casarse en invierno para evitar las lluvias que llegan con el monzón y el calor estival.
"Los precios han puesto un tope al número de juegos que puedo comprar para mi hija", dijo Rekha Makhija, que adquirirá dos y no tres colecciones para el casamiento.
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