EL PORTAL DE ECONOMÍA Y NEGOCIOS
La misión de un joven cazador en esa época es guiar a un ejército a través de un vasto desierto, luchando contra tigres y predadores prehistóricos mientras descubre una civilización perdida.
Roland Emmerich, el director de la cinta, y el mismo de El día de la Independencia admite que no está buscando una verdad histórica y es consciente de que quienes la vean van decir que las mezclas de culturas y épocas que se ven en la película no existieron verdaderamente. Pero es que ese no era el objetivo, sino hacer una película que usa elementos de distintos periodos.
La película transcurre 10 mil años antes de Cristo y se centra en un cazador de mamuts llamado D'Leh (Steven Strait) que tiene que recorrer, a pie, miles de kilómetros para tratar de rescatar a varios miembros de su tribu que fueron capturados y llevados a trabajar como esclavos. Entre ellos, claro, estaba Evolet (Camilla Belle), la mujer que ama.
Así, muestra al héroe atravesando diversas peripecias -entre las que se cuenta un enfrentamiento con un enorme tigre, y una tribu de campesinos negros que lo toman como un Mesías- hasta que llega al imperio que tiene a sus amigos esclavizados construyendo pirámides.
Este héroe debe unir las distintas tribus y el mayor enemigo es la civilización más avanzada, que usa la tecnología y la religión para esclavizar a la gente. Se creen dioses.
"Fue el rodaje más complicado de toda mi carrera", explica Emmerich. Este tuvo lugar en parajes tan lejanos y disímiles como Nueva Zelanda, Sudáfrica, Inglaterra y Namibia.
La crítica ha dicho que como en sus cintas anteriores, el director vuelve a trabajar sobre héroes comunes.
Se trata de otra película bélica, pero que pretende innovar en concepto y época, un film de ficción de tintes mitológicos y no de un documental histórico, en el cual se presenta un importante tratamiento digital.Aunque según los críticos, puede que no sea una película excepcional, posee un "interesante apartado artístico" y de efectos especiales.
PUBLICIDAD