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Todo lo que puede desear un religioso católico apostólico romano se encuentra en la feria. Vino para la comunión, sotanas, rosarios, bancos con calefacción y altares de mármol o estatuas.
El evento es un imán para los clérigos que quieren que le solucionen todo, desde su guardarropa hasta el equipamiento de su parroquia. Incienso y música suena en los altavoces durante los tres días que dura el evento, que se celebra en la ciudad de Kielce.
"SacroExpo es nuestro mejor mercado", indicó Daniel Dabrowski, cuya compañía produce hostias. Dabrowski era uno de los 250 expositores, la mayoría de ellos polacos. "Vienen muchos sacerdotes y ellos son nuestro público".
Lazek Crzyb, sastre que hace camisas con cuello duro, es otro asistente habitual. "Los negocios mejoran cada año", dijo.
A contracorriente de los clientes de la siempre cambiante industria de la moda, Grzyb sostiene que con los sacerdotes siempre sabe donde está parado. "Puede haber demanda por otros colores, pero generalmente la moda es la misma".
En otro puesto, el padre Stanislaw Szalda se probaba una larga y blanca túnica que se utiliza debajo de la vestidura ceremonial. "Es de lino, ideal para el verano", dice.
Szlada no se pierde ni una edición de la SacroExpo. "Aquí se consigue todo. Estoy atento a las novedades", agrega. "Ya me he comprado una sotana, también busco inciensos, velas y guías de Biblias. Además, conversé con una compañía de campanas. Y tal vez instalemos calefacción en los confesionarios".
SacroExpo es también una feria que mantiene viva la industria artesanal polaca, como el tallado manual y la pintura de figuras hechas en madera.
Más del 90 por ciento de los 38 millones de ciudadanos polacos es católico y en el país hay más de 15.000 iglesias.
Para algunos, la feria es tan buena para hacer compras como para ganar ideas. "Vine buscando opciones de decoración para las vestiduras y para nuestro altar", indicó el padre Wieslaw Jarzbek.
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