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EL PORTAL DE ECONOMÍA Y NEGOCIOS
La visita de la banda
(B***)
Eran Kolirin, dirigiendo su ópera prima, busca dentro de la sinplicidad y la narración llena de humor del guión, plasmar en las imágenes los principios y las ideas que le son primordiales: la sencillez, la humanidad y los deseos de convivencia y paz que pueden superar las diferencias políticas entre dos naciones.
Una banda musical egipcia, compuesta por ocho integrantes, es invitada para inaugurar un centro cultural en Israel. Cuestiones burocráticas impiden que salgan a recibirlos e incluso se dan varias confusiones. Finalmente, acogidos por un pequeño grupo de israelitas, en una solitaria población tienen que pasar improvisadamente la noche.
Allí se presentan situaciones agradables, cómicas y, finalmente, se demuestran los sentidos humanitarios de los dos grupos.
La película es muy agradable, espontánea e interesante. Pocos recursos técnicos especiales, pero lo suficientemente necesarios para el tema desarrollado.
Esta obra ha merecido muchas críticas alabándola y premios internacionales.
En la cama
(R**)
El joven director chileno Matías Bize ha tenido mucho éxito en las pocas películas que ha dirigido. Por esta coproducción chileno-alemana también ha recibido varios galardones, principalmente por el guión y por la actuación destacada de la protagonista.
El guión tiene una elaboración bastante original al transcurrir toda la película dentro de la habitación de un motel y más específicamente en la cama. Se puede hablar de un drama con tintes jocosos. Con adecuada música y una fotografía que continuamente rompe el inicio de monotonía, que en algunos momentos se presenta.
Bruno (Gonzalo Valenzuela) y Daniela (Blanca Lewin), pocas horas después de conocerse en un café, deciden tener relaciones sexuales en un motel. Después del encuentro pasional inician un diálogo -en una situación poco real- que por momentos se hace interesante y profundo: llegan a la intimidad de cada uno y a algunos secretos que toda persona guarda, pues no se volverán a ver después. Sin embargo, cada uno oculta su pasado, descubierto en parte por el otro al curiosear la billetera ajena.
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