Año 1938. Julián Cock convenció a 70 personajes antioqueños de construir la Empresa Siderúrgica.
Así, un año más tarde, en el sector conocido entonces como Las Playas, cercano al río Medellín y vecino del Ferrocarril de Antioquia, se levantó una gran edificación, los Talleres Robledo, con características de catedral por su altura y condiciones de luz donde cupieran los grandes hornos para fundición de hierro de la naciente siderúrgica, que luego se conoció como Simesa. El edificio, diseñado por el arquitecto Félix Mejía, costó 2.500 pesos.
Año 1978. Artistas, arquitectos y gestores culturales de la época, entusiasmados con la actividad artística sembrada por las bienales de arte de Coltejer comenzaron a pensar en un proyecto artístico permanente y de mayor envergadura. Es así como dos años más tarde, se lanzaron a crear el Museo de Arte Moderno de Medellín (MAMM) que comenzó en la sede del salón cultural del barrio Carlos E. Restrepo. Nueve obras donadas por artistas conformaron su primera colección.
Año 2009. En esa 'catedral industrial' donde se fabricaron ruedas de ferrocarril, mesas para trapiches, despulpadoras, relojes, puntillas y hasta campanas para iglesias, y que poco a poco se fue convirtiendo sólo en bodega, a partir de hoy alberga las casi 5.000 obras que ya tiene en su colección el Mamm.
Sí, los Talleres Robledo de Simesa se transformaron en museo con todas las condiciones técnicas que ello implica, como parte del plan de renovación que prevé el proyecto Ciudad del Río, que emprendió Medellín en la zona de la avenida de Los Industriales.
"El edificio en Carlos E. Restrepo fue creciendo como pudo, se le fueron añadiendo pisos, pero no contaba con las condiciones museográficas necesarias para este tipo de espacio cultural. El nuevo Mamm se reconstruyó con todo lo necesario", comenta su directora, Juliana Restrepo.
En un espacio de 6.800 metros cuadrados, que la Alcadía de Medellín le entregó al MAMM, de los cuales 2.900 están construidos, lo primero que tocó fue recuperar y adecuar el edificio, desde el techo y las paredes hasta reforzar las columnas originales; luego vino la dotación. Así, el museo, con 13 metros de altura, cuenta ahora con cuatro salas de exposición, la tienda de objetos y un restaurante.
Esta es la primera etapa, porque les queda pendiente la construcción de un edificio aledaño de 3.500 metros cuadrados destinado a dejar la parte administrativa. Todo esto con un presupuesto de construcción aproximado de 21.000 millones de pesos.
En estas salas se podrá apreciar gran parte de la colección del museo, la cual incluye las 233 obras que la reconocida artista Débora Arango le donó al museo en 1987, así como las 64 libretas de dibujo, los cuatro álbumes, los 3.165 bocetos y las 21 planchas de grabado del caleño Hernando Tejada. Allí también estará la colección de grabado del calendario Agpa y las obras que año a año ganaban el Salón Arte Joven Arturo y Rebeca Rabinovich.
Además, el museo seguirá promoviendo las actividades culturales y pedagógicas que lo han caracterizado como los conversatorios, los talleres, los conciertos y las instalaciones al aire libre.
30 días para celebrar
Treinta años de vida y una nueva sede hay que celebrarlo con todas las de la ley y por eso las directivas del Mamm han organizado todo un mes de eventos como programa de inauguración. Hoy, el museo abre sus puertas con una exposición experimental del artista bumangués Máximo Flórez titulada '1:1 venga-inter-venga' y cierra con una exposición del artista belga Jean Fabre.
También habrá conferencias, conciertos, cine y subastas. Entre tanto, se buscan alternativas para la sede del Carlos E. Restrepo. El alcalde Alonso Salazar se comprometió a evaluar posibilidades para asegurar que la sede mantenga una programación cultural, ya independiente del Mamm.
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