En forma silenciosa pero acelerada, China va dejando atrás la idea de ser un fabricante de productos baratos y de dudosa calidad. Ahora, su objetivo central es competir con marcas propias.
Si bien no se puede hablar de un punto de partida preciso, en los últimos cuatro años el mercado argentino empezó a recibir la primera ola de productos chinos que no se presentan como commodities compitiendo exclusivamente por precio y que buscan dar batalla de igual a igual a marcas internacionales consolidadas.
El fenómeno, que con diferentes grados de desarrollo se repite en los principales mercados de todo el mundo, a nivel local ya se siente en rubros tan diversos como los productos de electrónica, las computadoras, los automóviles y hasta los cigarrillos.
Ejemplo japonés
En todos los casos, el gran objetivo de las marcas chinas es repetir el éxito que tuvieron sus pares japonesas hace treinta años, cuando iniciaron su expansión internacional asociadas a una imagen de gran calidad y avances tecnológicos.
"Hay una apreciación cada vez más positiva de las marcas chinas. Así como en su momento sucedió con las empresas japonesas, que de repente empezaron a ser asociadas por la gente como productos de muy buena tecnología y estupenda calidad, existe una tendencia similar con las marcas chinas.
"A medida que se van lanzando los productos y la gente se va familiarizando con ellos, va teniendo cada vez más confianza", explica Patricia Li, gerenta de ZTE Argentina, la compañía de telecomunicaciones de China que con su marca propia de celulares, compite actualmente contra Nokia, Motorola, Samsung y Sony-Ericsson en todos los mercados del mundo, con resultados positivos en sus ventas.
Cambio de percepción
La inserción internacional de las marcas chinas en algunos rubros, como celulares o televisores, además se ve facilitada por el hecho de que la denominación de made in China dejó de ser sinónimo exclusivo de precio bajo y mala calidad, y se convirtió en un dato casi obvio, ya que más de la mitad de los productos que se venden en toto el mundo están fabricados en el gigante asiático.
"En el caso de los televisores y los productos de electrónica, hace quince años se produjo un cambio muy profundo en el mercado, a partir de que todos los grandes fabricantes se trasladaron a China, con lo cual hoy la calidad está asociada a la marca y no al origen del producto", explicó Diego Kusnetzoff, director comercial de TCL, la marca de televisores y aire acondicionado que desde hace cuatro años se fabrica en la planta de Radio Victoria, en Tierra del Fuego.
Kusnetzoff precisó que la Argentina fue un mercado piloto para la expansión de TCL en América latina. "En un mercado muy atomizado como el argentino, hoy controlamos 3,5 por ciento de las ventas", explicó el ejecutivo.
También en autos
La avanzada oriental también se siente en el mercado automotor, un negocio que durante décadas estuvo dominado por las marcas norteamericanas, europeas y japonesas.
En forma casi paralela a su ingreso en los Estados Unidos, la marca de autos Chery está dando sus primeros pasos en la Argentina, asociada con el empresario Franco Macri.
Inicialmente, los autos que se venden en el país están siendo ensamblados en una planta que los chinos inauguraron en Uruguay, aunque para 2010 está contemplada la apertura de una segunda fábrica en la Argentina, con una inversión de 500 millones de dólares.
El objetivo de Chery es seguir los pasos de Lenovo, la marca de computación que logró un rápido posicionamiento entre los consumidores argentinos y del resto del mundo cuando en diciembre de 2004 se alzó con la división de computadoras personales de IBM.
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