Los enfermos del corazón que practican meditación trascendental pueden reducir en casi un 50 por ciento el riesgo de sufrir infartos, derrames cerebrales e incluso de morir.
Esta es la conclusión principal de un estudio llevado a cabo durante nueve años por el Colegio Médico de Wisconsin y la Universidad Maharishi (en Iowa), con 201 individuos afroamericanos con una edad promedio de 59 años, afectados por arterioesclerosis (estrechamiento de las arterias), frente a otro que no tuvo esta indicación.
Además de esa reducción, los científicos también encontraron en el grupo de meditación una disminución importante en la presión arterial y una reducción del estrés psicológico de algunos participantes.
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