Publicidad

Portafolio.com.co

EL PORTAL DE ECONOMÍA Y NEGOCIOS

Recordar clave

Por favor, escriba la dirección de correo electrónico con la cual se registró.



Patrocinado por:
  • Opine
  • Imprimir
  • Enviar
  • Tamaño del texto

Anterior 3 de 5 en Ciencia y TecnologíaSiguiente

Cuando un miembro de la pareja enferma

Un diagnóstico complicado o largo puede afectar la relación. Se necesita fortaleza.

Las uniones de pareja pueden enfrentar muchas pruebas, pero quizás ninguna abarque tantas emociones como la enfermedad crónica o terminal en una de las partes.

¿Qué retos enfrentan estas uniones? ¿Cómo pueden superarlos? La psicóloga clínica María Victoria Ruiz explica que, tal como ocurre en otras circunstancias difíciles de la vida, el enfermo y su pareja atravesarán un proceso de duelo o pérdida que comprende cinco etapas: negación, coraje, negociación, tristeza y aceptación.

Las fases no se enfrentarán al mismo tiempo ni en el mismo orden, lo cual implica el primer reto para ambos: ayudarse y comprenderse aún estando en ánimos opuestos.

"Lo primero es que el paciente y su familia se concienticen de que lo que sienten es normal. Lo anormal sería quedarse feliz con un diagnóstico grave. Es muy común la negación o entrar en una etapa de coraje con la vida, con uno mismo y hasta con el médico o la pareja", apunta Ruiz.

La sicóloga clínica y tanatóloga, Ada Mildred Alemán-Batista, explica que cada persona enfrenta la enfermedad con una actitud diferente y ello determinará, en gran medida, no sólo el bienestar individual del afectado sino la dinámica de pareja que surgirá tras el diagnóstico. "Se puede pelear y luchar con la enfermedad, ignorarla, volverse víctima o dejarse ir", señala.

Lucía Estrada conoce varias de estas actitudes. Su esposo enfrentó una larga batalla de salud tras sufrir un fallo renal y un trasplante de riñón. Él, un hombre de historial saludable y muy trabajador, se transformó en alguien negativo, dispuesto a 'dejarse morir' al punto que cuando apareció el órgano que necesitaba dijo que no lo aceptaría.

Habían pasado meses muy difíciles desde el diagnóstico hasta la aparición del donante, así que la negativa de su marido fue un punto culminante para Lucía, quien en ese momento lo enfrentó: o cooperaba con el proceso o firmaba el divorcio. Sólo así el hombre reaccionó y empezó otra etapa, de crecimiento y unión para la pareja.

Casos como este, precisa Alemán-Batista, revelan un aspecto muy común de esta dinámica de la que poco se habla: la codependencia. Ocurre cuando una de las partes comienza a comportarse sólo en función del otro y puede desencadenar en el desgaste de la relación.

En uniones donde el maltrato ha estado presente previamente, advierte la doctora Ruiz, la situación se complica porque puede haber tendencia a que empeore a través de la manipulación o el castigo.

"La familia y la pareja están para dar un apoyo muy importante, pero el dueño de la enfermedad es el paciente", dice Alemán-Batista. En panoramas similares, recomienda a la pareja del enfermo ser asertivo y sensible a la hora de intentar ayudar y expresar cuando la actitud del otro se está convirtiendo en un agravante al problema.

Cuestión de actitud

Según el psicólogo clínico Luis Caraballo, cuando hay separación no necesariamente es por la condición en sí sino por la actitud que el enfermo puede asumir, que aparta al compañero.

De hecho, existen infinidad de estudios sobre el efecto de los pensamientos, tanto positivos como negativos, para el bienestar físico y emocional.

CAMILE ROLDÁN SOTO / Nuevo Día, Puerto Rico

Contáctenos

*
*
*

Nota Este dato lo necesitamos para confirmar su identidad en nuestra base de datos y poder hacer un seguimiento a la respuesta que le damos, no será usado con ningún otro fin.


*
*