Hemos llegado a un punto en el que es necesario reconsiderar el sistema actual de tratamiento de residuos.
Los residuos de la sociedad moderna están creciendo de manera desmesurada. Nos preocupamos por progresar, mejor si es a corto plazo, pero descuidamos la huella que va dejando ese progreso en la naturaleza.
Con el objetivo de diseñar un entorno libre de desechos, se ha creado una organización denominada Zero Waste Alliance (ZWA), que propone implementar prácticas para reducir los desechos. Esta es la filosofía conocida como 'Basura cero'.
En el camino hacia la disminución de los residuos, Zero Waste Alliance plantea abandonar el término de desecho y sustituirlo por el de 'producto residual' o 'producto en potencia'. Además, entiende que la vida de cada cosa está relacionada con nuestra conexión con la naturaleza. Teniendo esto en cuenta, se debe pensar en la composición de los desechos para poderlos tratar una vez se hayan convertido en residuos o en basura.
En este proceso, es importante que la empresas se responsabilicen de la vida de sus productos más allá del tiempo de su vida útil para prevenir la contaminación del entorno natural. A esta proposición se la denominó 'Principio de Extensión de la Responsabilidad del Productor' (EPR, según sus siglas inglesas) y fue creado por representantes de organizaciones relacionadas con el medio ambiente, tras la conferencia sobre el tema que se llevó a cabo en septiembre del 2002 en Toronto.
Las organizaciones ecologistas llaman al problema de los residuos urbanos "el gran problema oculto", pues la ciudadanía no es consciente del paradero de la basura. Se almacena en vertederos o a las puertas de las incineradoras y desaparece de la vista, como si se tratase de ocultar debajo de la alfombra. La ONU prevé para el 2025 la multiplicación por cinco de los desechos, según la renta per cápita.
Comunidades de 'basura cero'
La aplicación de la filosofía de 'Basura cero' debe comenzar desde los ámbitos locales, pues es donde su efectividad será mayor. La ZWA propone extender estas ideas a través de la educación en los colegios; en programas de empresa centrados en aumentar la eficacia mediante la disminución de desechos; o concienciando a los ciudadanos para modificar sus hábitos de consumo y controlar la toxicidad de productos de uso diario.
Poco a poco ciudades y comunidades ponen en marcha campañas de reducción de residuos que tienen su origen en estas ideas. La capital australiana, Canberra, fue el primer lugar donde se aplicaron estas propuestas y, aunque sus previsiones alardeaban de terminar con la basura en el 2010, parece que no se va a conseguir a pesar de que ya se recicla un 74 por ciento de ella.
San Francisco (en Estados Unidos) inició en el 2002 una política para alcanzar el grado que expone 'Basura cero' en el 2020. Actualmente, son más de 40 comunidades estadounidenses las que cuentan con previsiones de este tipo, entre ellas, ciudades como Nueva York, Berkeley o Seattle.
Canadá también ha decidido acabar con el problema de la basura. En esta línea, destacan Ontario y Toronto, donde el reciclaje de los residuos enterrados ha creado muchos puestos de trabajo.
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