Tomar una pequeña siesta a mitad de la jornada laboral reduce los riesgos de sufrir problemas cardíacos

Julio 3 de 2009 -
Estudios ya no sólo reivindican los efectos positivos que el 'motoso' tiene sobre la capacidad para concentrarse y el estado de ánimo, ahora le reconocen un efecto protector sobre el corazón.

Los resultados del más reciente de ellos, divulgados por la revista Archives of Internal Medicine, indican que tomar una pequeña siesta a mitad de la jornada laboral reduce los riesgos de sufrir problemas cardíacos graves, sobre todo en los hombres.

Para estudiar los efectos reparadores del 'sueñito', investigadores les siguieron la pista a adultos griegos en buen estado de salud durante seis años en promedio.

Encontraron que aquellos que dormían la siesta por lo menos tres veces a la semana, durante cerca de media hora, tenían un 37 por ciento menos de posibilidades de morir de ataques al corazón o de otros problemas cardíacos, que quienes no se echaban un 'motoso'.

Para niños y adolescentes, el sueño es un elemento esencial para el desarrollo y el bienestar, y es el período clave durante el cual el cerebro descansa, asimila y organiza lo visto y aprendido; también cumple una función reguladora y reparadora del organismo, reabasteciéndolo y restaurándolo de los procesos corporales que se han gestado durante el día. No obstante, los hábitos de sueño no se mantienen estables a lo largo de la vida; de hecho, sufren alteraciones en el tránsito que va de la lactancia a la edad adulta.

Daniel Pérez Chada, director de la Clínica del Sueño del Hospital Universitario Austral (Buenos Aires, Argentina), explica que en la época de colegio, sobre todo en la primaria, los niños suelen estar muy alerta, con lo cual no se registra somnolencia diurna; "luego, en la adolescencia, se produce el fenómeno inverso, pues muchos jóvenes se quedan despiertos hasta tarde, por lo que en el día sienten una mayor necesidad de descansar. Las rutinas se alteran notablemente, sobre todo los fines de semana, noches en la cuales se registran grandes diferencias respecto a lo que sucede de lunes a viernes", dice Chada.

Ante este cuadro, la siesta surge como un recurso simple y útil para aliviar los trastornos producidos por la falta de sueño, también en niños y adolescentes.

Expertos de la Universidad de Pensilvania, aseguran, que la siesta ayuda a reducir la hiperactividad, la ansiedad y la depresión en los niños. A esa conclusión llegaron tras un análisis en el cual participaron 62 niños de 4 a 5 años, que fueron clasificados en dos grupos: los que dormían la siesta y los que no.

Los niños que dormían un promedio de 3 a 4 horas semanales de siesta eran menos propensos a tener problemas sociales y de comportamiento.

Redacción Salud

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