Tanto la madre como la niña están bien, según el equipo del hospital del University College, responsable del tratamiento que evitó que los padres transmitieran el gen BRCA1.
Desde hace unos cinco años se conoce la existencia de ese gen, que aumenta significativamente la probabilidad de padecer cáncer de mama o de ovario.
La prensa informó que el marido es portador del gen y que a tres generaciones de mujeres de su familia -su abuela, su madre, su hermana y una prima- se les diagnosticó el tumor.
Así, la niña no tendrá que afrontar el riesgo de esta carga genética.
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