En 1998 se analizaron las necesidades y requerimientos que tenían el museo y su colección hacia el futuro. Se identificaron como necesidades la posibilidad de renovar los guiones científicos con la información de las más recientes excavaciones arqueológicas y dotar a la exhibición de una museografía contemporánea, del nivel de los más destacados museos del mundo.
El guión científico y museográfico de la exposición permanente propone una nueva narración del ciclo de la metalurgia antigua de Colombia: el oro se extrae de la tierra, se transforma, se usa, se hace símbolo y vuelve a la tierra como ofrenda. Se trata, pues, de un discurso científico y curatorial que auspicia y propone miradas diversas a la colección en sus cuatro salas de exposición permanente: El trabajo de los metales; La gente y el oro en la Colombia prehispánica; Cosmología y Simbolismo y la Ofrenda.
Complemento de esta exposición permanente están algunos servicios que permiten la profundización por parte de los visitantes como visitas temáticas, animaciones pedagógicas, audioguías en español, inglés y francés, un salón multimedia y una sala de estudio para leer e investigar, pues es claro que el museo es también un centro de investigación y de interacción académica, de divulgación, de cooperación y de alianzas estratégicas nacionales e internacionales.
El Museo del Oro es un lugar que visibiliza de manera excepcional el pasado y la memoria prehispánica de Colombia.
Pero también evidencia la diversidad cultural actual. Así, la sala Exploratorio, concebida para promover la curiosidad y la interrogación, es el escenario privilegiado para que niños, jóvenes y también adultos más que adquirir conocimientos se hagan preguntas sobre quiénes somos, qué significa y cómo se estudia nuestro patrimonio arqueológico y qué reflexiones podemos derivar de la experiencia prehispánica, entre muchos otros temas.
En fin, la transformación del Museo del Oro ha permitido dotar a la ciudad de un centro cultural cuya esencia, razón de ser y fundamento son las exhibiciones y su programación, pero ubicadas en un espacio de disfrute. Esperamos que el museo sea visitado no una sino muchas veces ya que la exploración al patrimonio colombiano se suma a la posibilidad de asistir a un taller, recorrer la tienda, o departir con amigos en el restaurante.
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