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El juego de acción tridimensional transporta a los jugadores a través de 20 niveles en un viaje dentro de los cuerpos de pacientes jóvenes con diferentes tipos de cáncer.
El personaje central es una nanobot (un robot femenino de nombre Roxxi) que destruye células de cáncer, lucha contra infecciones bacteriales y se encarga de los efectos secundarios relacionados con el cáncer.
Lo interesante es la efectividad del juego, demostrada por un estudio realizado por HopeLab, una organización científica que trabaja con jóvenes que padecen enfermedades crónicas.
Este demostró que cerca del 80 por ciento de los pacientes que jugó Re-Mission consiguió mayor adhesión al tratamiento, incrementó los conocimientos relacionados con la enfermedad y elevó su calidad de vida.
Así mismo, ese porcentaje de gente mantuvo niveles más altos de quimioterapia en su sangre y mostró mayor índice de uso de antibióticos, lo que sugiere que el videojuego ayuda a los pacientes a cumplir con sus tratamientos contra el cáncer.
El vicepresidente de investigación de HopeLab, Steve Cole, dijo en la revista médica Pediatrics que el juego no solo potencia comportamientos saludables, sino que también aporta a los jugadores una mayor sensación de poder y control sobre su enfermedad.
"De hecho, eso parece ser el ingrediente decisivo", sostuvo Cole.
En la investigación se analizaron resultados de 375 pacientes de ambos sexos con edades entre los 13 y 29 años en 34 centros médicos de Estados Unidos, Canadá y Australia.
HopeLab diseñó el juego para PC con el objetivo de aprovechar la tecnología y la popularidad de los videojuegos para capturar la atención de los jóvenes con cáncer.
El videojuego está disponible en inglés, español y francés, y se distribuye gratis a adolescentes y jóvenes que padecen cáncer.
Está disponible en www.re-mission.net.
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