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Investigaciones experimentales han determinado que las pequeñas partículas (llamadas nanopartículas) que se respiran en el aire contaminado pueden llegar al cerebro.
De acuerdo con Xiomara Andrea Vargas, docente de toxicología, la combustión del diésel induce una respuesta de estrés en la actividad cerebral. Los estudios hacen inferir que quienes sufren una exposición crónica a la contaminación del aire en las grandes ciudades (donde los niveles de estas partículas de hollín son muy altos), están en riesgo de que sus células sufran de estrés oxidativo.
Es más, una prueba técnica-psicológica aplicada a estudiantes de colegios de entorno industrial o cercanos a vías de alto tráfico y colegios ubicados en zonas campestres arrojó que los estudiantes de los colegios ubicados en zonas industrializadas presentan coeficientes intelectuales inferiores.
Sobre la contaminación del aire, Adriana Cuevas Castañeda, directora de Ingeniería Ambiental de la Universidad Manuela Beltrán, asegura: "Nos acostumbramos a convivir con una pandemia silenciosa propia de las metrópolis contaminadas".
Precisamente, en el programa de terapia respiratoria de la misma institución, en vista de las estadísticas de Enfermedad Respiratoria Aguda (ERA) en Bogotá (en el 2007, se presentaron 121 casos de mortalidad, frente a 126 en el 2006, según la Secretaría de Salud) se dieron a la tarea de ver cómo influye la contaminación ambiental en la aparición de la misma.
El trabajo, según Cuevas, confirmó que la enfermedad también tiene que ver con el incremento de sustancias tóxicas en el aire, emitidas en gran parte por los buses de servicio público, camiones de carga, motocicletas y fábricas. "Estas emisiones originan reducción en los niveles de oxígeno", dice.
Eso sin contar con que Bogotá está catalogada como una de las 20 ciudades más contaminadas del mundo. "La polución es tan elevada, que los esfuerzos del pico y placa, del día sin carro, la exigencia del certificado de gases y de otras estrategias ni siquiera se notan", agrega Cuevas.
A lo que añade que ya es hora de preocuparse por el calentamiento global, pues ahora se sabe que afecta el desarrollo cerebral de los menores.
Señales de alerta
Los expertos recomiendan estar atento a la calidad del aire. Así que revise si hay olores extraños, rancios o aire viciado en su oficia o casa; falta de movimiento de aire; chimeneas averiadas; fuentes de aire sin la ventilación para combustión de electrodomésticos que funcionan con combustible fósil; humedad moho o si siente que su salud mejora fuera de la casa o oficina.
Se puede vivir en ambientes saludables
Estas son algunas recomenadaciones de la experta Adriana Cuevas para poner en práctica:
Almacene los solventes (bencina blanca, parafina, alcohol de quemar, amoniaco, aceite de máquina, etc.) en contenedores herméticos.
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