Esta debe hacer parte de la estrategia de organizaciones y agendas de líderes empresariales, quienes deben preocuparse por integrar a sus proveedores en sus estrategias de uso eficiente de energía.
Lo anterior, expandiendo así su cultura de mejoramiento continuo y generando importantes beneficios económicos.
En las últimas décadas el uso eficiente de energía ha hecho parte de las prácticas de mejoramiento continuo de procedimientos en las empresas.
A través de iniciativas como apagar la luz cuando no se requiere, el mantenimiento preventivo de equipos, la instalación de bombillos ahorradores, los bancos de condensadores, las innovaciones de tecnología en sistemas de calefacción, calderas, refrigeración, y/o compresión de aire, entre otros; los ingenieros de mantenimiento y/o operaciones han liderado las iniciativas de mejoramiento al interior de sus departamentos de operaciones.
En la actualidad, fenómenos como el cambio climático, su impacto en la capacidad de hidroeléctricas, la escasez de combustibles fósiles, entre otras problemáticas y realidades irreversibles en el medio ambiente, han impulsado una sensibilidad sobre el uso eficiente de energía entre empresarios, inversionistas, consumidores, ONG, autoridades y otras partes interesadas del sector privado.
Esta tendencia mundial influye de manera permanente y definitiva en los costos energéticos, su disponibilidad limitada y su impacto en la reputación de la empresa.
En México, un grupo de 17 multinacionales, del que hacen parte Grupo Modelo, Bristol Myers Squibb, Colgate-Palmolive, Jumex, Sika, Gardian Industries, entre otros; emprendió entre 2005 - 2008 el programa de Cadenas Productivas Verdes que involucra a proveedores Pymes al proceso de mejoramiento continuo y uso eficiente de energía.
A través una metodología innovadora, proveedores locales son invitados por las empresas líderes a participar en un programa de capacitación que busca la identificación e implementación de alternativas de mejoramiento productivo.
A través de estos proyectos, se ha demostrado la relación entre las prácticas de planeación en logística e importantes ahorros en transporte, los nuevos sistemas de empaques retornables, así como la extensión de prácticas de uso eficiente de energía en procesos operativos de proveedores, y el aprovechamiento de calor residual entre proveedores.
Los resultados reportados muestran avances importantes en: (I) ahorros significativos en energía y costos, (II) posicionamiento de la reputación de la empresa líder de la cadena, dado que la ganancia ambiental es atribuida a una huella de carbón de la misma, (III) desarrollo conjunto de nuevas alternativas de uso eficiente de energía que beneficia de manera integral a la empresa líder y sus proveedores, (IV) mejores relaciones y confiabilidad de la cadena de suministro reflejado en confianza, comunicación, benchmark y colaboración.
El caso mexicano introduce un nuevo paradigma para el uso eficiente de energía a través de la cadena de suministro. Este paradigma involucra a los departamentos de mantenimiento y operaciones, con los de abastecimiento, medio ambiente, mercadeo y relaciones públicas. Esta integración requiere la visión y liderazgo de la alta gerencia.
bjv@adm.uniandes.edu.co
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