Publicidad

Portafolio.com.co

EL PORTAL DE ECONOMÍA Y NEGOCIOS

Recordar clave

Por favor, escriba la dirección de correo electrónico con la cual se registró.



Patrocinado por:
  • Opine
  • Imprimir
  • Enviar
  • Tamaño del texto

Anterior 4 de 5 en BienestarSiguiente

Por segunda vez, los Amaral exponen sus tapices y esculturas en el mismo espacio, en la Galería La Cometa

"Con Olga conversamos sin hablar". Eso dan los años de convivencia, de compartir en pareja, de quererse, entenderse, respetarse y admirarse.

Y eso es lo que nuevamente hacen en la Galería La Cometa ahora que vuelven a exponer juntos después de 25 años.

Fue una idea de Esteban Jaramillo, que tanto a Jim como a Olga, los esposos Amaral, acogieron con entusiasmo.

No hubo curador, cada uno escogió lo que quería mostrar. Olga, lo que ha hecho en los últimos diez años, exactamente el tiempo que lleva sin exponer en el país, pues sus muestras en Londres, Telaviv, Hong Kong, Madrid y otras latitudes, la mantuvieron muy ocupada. Sobre todo esa serie de 22 estelas que ahora cuelgan en un banco en la capital inglesa.

En cambio, Jim escogió de todo un poco: dibujos, pinturas, sus esculturas y unas lúdicas casitas hechas en papel con mucho contenido erótico. "Quiero mostrar las distintas maneras en las que yo trabajo, que la gente vea un poco como funciona mi cabeza", dice Jim.

Según explica Olga, aceptaron hacer esta exposición porque "estamos en un buen momento de la vida, por la madurez en el trabajo y como personas". Y le gustó el resultado: "hay armonía entre las obras y el espacio; hay un diálogo entre la obra de Jim y la mía".

Cada uno ha escogido una manera diferente de expresarse casi desde el mismo momento en que se conocieron, hace más de 50 años, en la escuela de arte en Estados Unidos.
De ahí que cada uno tenga su propio taller dentro de la misma casa. A Olga no le ha dado por hacer esculturas y Jim por elaborar tapices.

Y de hecho, cada uno admira el trabajo del otro. ¿Qué le gusta a Olga de las obras de Jim? "Me encanta la perfección en el equilibrio que tienen todos sus trabajos. Es un hombre de muchas caras y cada una tiene su perfección. Además me hace reír y pensar"

¿Qué le gusta a Jim de la obra de Olga? "Desde que la conocí tiene carácter, estructura y claridad en el qué hacer. En su tapicería expone la luz y la oscuridad".

Y tienen un secreto para vivir juntos: "cada uno da el 60 por ciento", según Jim.

No todo lo que brilla es oro, también es arte

El oro la seduce y la subyuga, ¿a quién no? Pero para Olga de Amaral no es una cuestión de estatus, lujo o codicia. Es un asunto de arte: "lo adoro, el oro es la luz". También admira en él su pureza, su color, su ingravidez y "porque te relaciona con la
historia, con la religión, con la naturaleza".

Ella descubrió las potencialidades de este material precioso gracias a las obras rotas y remendadas de una amiga ceramista.

Desde entonces, hace más de 30 años, entreteje sus tapices con él creando unas cascadas de luz, de equilibrio, de solidez.

Estructuras que son vivas, pues el brillo del oro y de los otros materiales que lo acompañan hace que varien de formas, colores, intensidades y geometrías, otro elemento que Olga de Amaral tiene siempre presente cuando crea en su taller.

Tanto le gusta este material que sigue explorando sus posibilidades y ahora trabaja en una piedras grandes que cualquier minero envidiaría. "Las piedras han simbolizado tantas cosas para la historia, al tiempo que cargan muchas historias; son ageométricas y son parte de la vida del hombre", dice. De hecho, en esta muestra incluye algunas, hechas en bronce y cubiertas de hojas de oro. Cada forma tiene un significado, son integradoras de dos mundos"; tal vez el suyo y el de su esposo, aunque nunca ha intentado entrometerse en su espacio.

También le interesan los nudos, nudos de oro, nudos que son base fundamental de su trabajo, pero que ahora van a estar solos por todo lo que simbolizan. "Son una estructura textil, pero también han ocupado un lugar en la historia de la humanidad". Y los tiene 'atravesados' en su mente creadora desde un viaje en barco que hizo hace varios años.

Esculturas para escenificar la vida


Cree o siente que su cabeza es desordeana, pero ese ir de aquí para acá y después más allá, es precisamente lo que lo mantiene activo su genio creador.

Esas inquietudes, cuestionamientos y curiosidad que lo hacen sentir disperso y desconcentrado, son precisamente las cosas que lo nutren para pintar y diseñar pequeñas casas de papel -su obra menos conocida- o para hacer esas esculturas en bronce, esos seres aladas (cisnes para él), esas máscaras plomizas, esos animales estilizados, en fin, esas piezas grises y oxidadas que son características de su obra.

"Estas son búsquedas, formas de escenificar la vida, la manera como interpreto lo que es estar en este planeta. Se trata de poder hallar respuestas".

El mundo es agresivo y por eso hay que protegerse. De ahí que sus esculturas siempre tengan espinas, puyas, chuzos. "Es poca la gente que en su vida no tiene esas puyas; la vida no es un parque. Nunca me ha interesado hacer obras de arte bonitas, para las paredes porque la vida es suficientemente complicada y profunda y esa es mi manera de expresarme, es mi idioma".

La sexualidad también lo inquieta, por eso también hay desnudos en sus obras. Pero no no lo hace por puritano ni por libertino. "En los años 60 se buscó que la mujer no fuera un objeto sexual, pero ahora estamos peor que nunca con senos de plástico y perfección a toda costa; es una cosa".

Estos no son los únicos temas que lo ponen a pensar, también la soledad, el aislamiento, el silencio. "Cada uno de nosotros está viviendo dentro de sí mismo".

¿Y por qué cree que haya tanta soledad?

Por la impaciencia, por el afán de hacer plata y la plata aisla a la gente. Ahora todos quieren estudiar administración para hacer dinero y se olvidan de las humanidades. La avaricia, lo estamos viendo en Estados Unidos, es causa de soledad".

Como una forma de mostrar que esto es lo que le está pasando a la humanidad, sus figuras nunca tienen cara. "Son todas el mismo hombre".

Natalia Díaz Brochet / Subeditora de PORTAFOLIO

Anuncios Google