Maestro mezclador utiliza su olfato para determinar calidad y sabor del Chivas Regal
Septiembre 5 de 2008 -
Tiene un agudo olfato para poder satisfacer el gusto de los consumidores de este licor. Colin Scott es el encargado, de que el famoso whisky siempre sepa bien.
Scott es cortés y tiene un gran sentido del humor. Sonríe y se acentúan sus rasgos típicamente británicos: la piel rosada, la nariz respingada.
Sus sentidos determinan parte del paladar exigente de bebedores de todo el planeta. Con 58 años, este escocés de Glasgow es un verdadero alquimista del whisky.
Hace dos décadas que, desde su oficio de maestro mezclador, decide el sabor del Chivas Regal, uno de los whiskies escoceses más prestigiosos del globo.
Seguramente todos le dirán que tiene el mejor trabajo del mundo.
¡Ja, ja! Sí, es el mejor trabajo del mundo.
Hablando en serio, uno imagina que es un trabajo delicado, porque mucha gente depende de su gusto para hacer el whisky.
Es un trabajo que requiere mucha responsabilidad, porque lo que nosotros hacemos es salvaguardar la integridad del whisky. Como mezcladores, nos aseguramos de que el sabor siga siendo el mejor a lo largo de los años y en cualquier lugar en el que se lo tome.
¿Cómo empezó en este trabajo?
Mi padre trabajaba en la industria del whisky, pero en otra empresa. Entonces, yo crecí entendiendo la cultura del whisky. Cuando terminé el colegio, en 1973, entré en Chivas para trabajar en la parte de embotellamiento, más con lo que está afuera del whisky. A medida que fui entendiendo lo que era la calidad, me metí en lo más importante: el espíritu y lo que lleva adentro. Así, llegué al departamento de blending (mezcla). Y pusieron a prueba mi olfato para saber si era apto para este trabajo.
El maestro mezclador que me precedió me fue enseñando todo sobre la profesión, y en 1989 arranqué como mezclador. Tenemos un equipo de ocho personas. Lleva entre 8 y 10 años llegar a ser un maestro mezclador, porque uno requiere aprender de a poco, conocer la maduración de un whisky, cómo mezclarlo...
Un chef, por ejemplo, siempre tiene que innovar con los platos. Lo suyo, en cambio, podría decirse que es un trabajo totalmente conservador. Es decir, preservar el mismo sabor siempre. Lo que tiene de conservador es que yo mantengo el estilo de Chivas en la forma de mezclar, que viene desde hace 50 años.
Pero siempre estamos buscando cosas distintas, porque buscamos diferentes sabores para mezclar. Por ejemplo, en el Chivas 18 años hay 40 o más variedades de whiskies, con un añejado de 40 años. Hay whiskies que están madurando desde la década del 80, en destilerías que tal vez ya no existen. Y los tenemos en un inventario. Es decir que hay muchos whiskies que se van a terminar y no los podremos tener más en cuenta para esta fórmula. Entonces, tenemos que incluir nuevos whiskies, pero rebalanceando la fórmula, de manera que se puedan mantener la calidad y la etiqueta. Que los cambios que haya no los note el consumidor.
Nos imaginamos que reserva botellitas especiales para usted y sus amigos.
(Se ríe) Sí, sí, para ellos hago algunas demostraciones.
¿Qué hace cuando no está mezclando?
Trato de pasar mucho tiempo con mi familia. Paseo por el campo, juego al golf, amo pescar, sobre todo salmón. Estar en el río relaja mucho.
¿Podemos hablar de su nariz?
(Risas) Gracias a Dios, nací con una nariz muy sensible a los aromas. Como se puede ver, ahora uso audífonos y anteojos. Todo lo demás funciona mal, pero mi nariz anda perfecta. En Chivas hacemos un examen para verificar cómo funciona el olfato.
El mío, por suerte, ha pasado todas las pruebas. Es muy importante porque es lo que ayuda a distinguir los distintos caracteres y sabores.
Sé que su nariz está asegurada. ¿Cómo la cuida?
Mi nariz es como la Mona Lisa: no tiene precio. Soy muy cuidadoso. En primer lugar, no fumamos, no usamos loción para después de afeitarse ni comemos comida muy picante o ajo. Hago todo lo necesario para mantener el paladar lo más neutro posible. Ustedes, como consumidores, lo toman, pero nosotros lo probamos oliéndolo, sin tomarlo. La lengua puede captar pocas sensaciones. Es la nariz la que permite apreciar todos los aromas: pera, ciruela, vainilla... Como el whisky tiene tantas cualidades buenas, nunca me resfrío.
¿Nunca se satura del whisky?
Jamás me canso de trabajar con el whisky, porque es ciento por ciento natural, como una criatura viviente. Siempre hay algo por aprender. Incluso cuando termino de trabajar, me gusta llegar a mi casa, sentarme y tomarme un whisky. Sí, en casa puedo tomar tragándolo.
¿Cómo se toma el whisky?
Que el whisky se toma a lo John Wayne, puro y de un solo sorbo. No, que mejor en las rocas. Que hay que 'rebajarlo' con agua o soda. Que no, que así se daña.
Cuando se discute sobre cómo tomarse el whisky, surgen toda clase de 'expertos' para dar consejos. Para salir de las dudas se le hizo la pregunta clave al experto Colin Scott y contestó:
"La mejor manera de tomar el whisky es como mejor se disfruta. Puede ser con hielo, con agua, con soda. Puede ser en mezclas o en cócteles. Es una preferencia personal. Pero si tuviera que recomendarlo, diría que lo tomen con agua. Puro es muy fuerte, y además el agua (un 20 por ciento) libera los aromas. Lo más importante es que el whisky es una bebida muy buena para disfrutar entre amigos, pero tomándolo de manera responsable".
¿Hay quien dice que el whisky debe llegar virgen al vaso?
Sí, primero el whisky, luego, lo que uno quiera, como uno lo disfrute mejor.
¿Cuál es su idea de ambiente ideal para tomar un whisky?
Una silla cómoda, con amigos y la combinación con un habano (aunque yo no fumo) probablemente sea la ideal. Me lo imagino como el momento, después de haber pasado el día pescando, de regreso a casa, refugiado del frío. Diego Mazzei / GDA La Nación
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