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En líneas generales, el hecho de que una persona no se desempeñe en el trabajo que siempre ha anhelado tiene efectos negativos en la vida laboral. Será una persona desmotivada y poco proactiva.
Así lo señala la sicóloga María Alejandra Salgado Soruco, consultora de Deloitte & Touche. La experta afirma, además: "Al ser poco proactivo los resultados no serán los mejores haciendo que se desmotive aún más y así sucesivamente se creará un círculo vicioso". Pero llevar a cabo un sueño requiere de convicción, talento y de contar con los recursos financieros para alcanzarlos. Por eso, una vez se está seguro de tener el talento y la pasión, hay que organizar los recursos. Planear la platica "Para ahorrar se necesitan dos factores: capacidad de visualizar el futuro y disciplina en el tiempo presente", dice Luis Fernando Dugand, gerente del segmento finanzas personales de Skandia. Y todo patrimonio debe tener la debida proporción de activos líquidos, es decir, los recursos que se ahorran en el sistema financiero. "Las personas que deciden hacer grandes cambios en su vida, persiguiendo sus sueños y buscando desarrollar sus talentos, genera efectos positivos en su entorno", dice Salgado.
Un ingreso es sólo el punto de partida para tener dinero. El crecimiento de ese disponible a través del tiempo depende exclusivamente de qué tan eficientemente se administren dichos recursos para que alcancen, no solo para los gastos diarios, si no para ahorrar y prever el futuro.
Desde la perspectiva económica, la capacidad de ahorro es directamente proporcional al ingreso devengado. No obstante, esta es una precisión demasiado generalizada, porque de hecho no siempre la persona que más gana es la que más ahorra.
Todas las personas que busquen en algún momento poder vivir tranquilamente y dedicarse a lo que más les gusta deben tener presente la importancia de construir patrimonio.
El ahorro es la primera parte del proceso, no la última. Y para ello es definitivo aprender a vivir con el 80 ó 90 por ciento del ingreso personal, para poder invertir lo restante en algo que ayude a incrementar el patrimonio.
"Una vez recibido el ingreso, sea este la mesada de un niño de 7 años o el sueldo del presidente de una multinacional, la primera parte del proceso debe ser separar la provisión correspondiente al ahorro ", comenta Dugand.
Algunos pasos importantes a seguir para poder gozar de cierta libertad financiera en algún momento de la vida son:
Algunos ejemplos
Aunque Conchita Ruiz estudió comunicación social, se desvió por el área administrativa y luego comercial, y terminó siendo una vendedora de publicidad muy competente. Después de unos años y de tener ya unos hijos profesionales y autónomos decidió retomar su sueño y se convirtió en libretista.
Conchita sabía que tenía el talento para escribir, aunque también para vender. Con el segundo logró tener una comodidad financiera para realizar el segundo.
A Álvaro Enrique Gómez le pasó algo parecido. El título que obtuvo de abogado lo mantuvo un tiempo alejado de su gran sueño de estudiar en la Academia de Stella Adler, por la que han pasado actores como Benicio del Toro, Salma Hayek Y Robert de Niro, entre otros. Pero un día empacó y se fue para Nueva York.
El camino a ser libretista
"Yo trabajé muchos años en medios de comunicación en el área comercial. Por razones que la vida te va llevando. En el 'mientras tanto' pasaron 20 ó 30 años", dice Conchita.
"Tenía tres hijos, que requerían un tren de gastos exigente y eso fue lo que pasó. Yo era una a ejecutiva comercial, de sastre gris y collar de perlas, pero mi sueño se había quedado reservado para quien sabe cual reencarnación. Lo urgente no me dejó tiempo de hacer lo importante.
Finalmente, después de unos años y de tener ya unos hijos profesionales y autónomos decidí retomar mi sueño. Y gracias a los contactos, las personas y las destrezas que había logrado durante los años anteriores, finalmente logré convertirme en libretista. Mi vida es hoy en día como yo quería hace 40 años que fuera.
El saber que tenía unos talentos que tenía que trabajar y desarrollar, me empujaron a hacer el cambio. También hubo una persona que tuvo mucho que ver con esta decisión, Mauricio Navas.
A mis 50 años organicé una fiesta en la que presenté un stand up comedy creado por mí (¿Cómo se ve el mundo cuando uno es el menor de la casa?). También he escrito capítulos para novelas.
Hago lo que me gusta y además vivo de eso", concluye la libretista.
"Tenía una vida tranquila, pero con el cambio mejoró"
Por su parte, Álvaro Enrique cuenta que "trabajaba como abogado en una firma en Bogotá, además era gerente de una cooperativa y subgerente de otra sociedad. Tenía novia y mi familia. Pero un día decidí renunciar a todo aquello que me era conocido, que tenía peso, que era sólido, a lo que podía volver cada noche y encontraba dispuesto y arreglado.
"Decidí irme a New York a presentarme a la Academia de Stella Adler, donde se presentan en promedio 200 personas, de las cuales sólo escogen 16 hombres y 16 mujeres. Me admitieron.
La necesidad de poder vivir tranquilo, siendo fiel a mi destino fue sin duda lo que me movió a tomar esta decisión. Pero también hubo una persona que influyó, mi hermano Julio.
"Antes de irme Nueva York tenía una vida tranquila, sin mayores eventos que un paso lineal, pero en el momento en el que estaba en el escenario en la audición siendo Segismundo y luego Anatol, sentí que vivir tenía sentido
"Y nada mejor que ganarse la vida haciendo lo que a uno más le gusta. El proceso de cambio no es fácil, porque uno siempre tiene que luchar contra sus fantasmas, sus obsesiones, su familia.
"Sin embargo, creo que toma un instante decidirse, y de nuevo, muchos días y muchas noches adaptarse a la idea de una nueva vida con todas sus implicaciones.
"Yo no puedo dar fórmulas y hablo desde mi propia experiencia, fueron muchas preguntas personales y una sola respuesta: hay que hacerlo", termina.
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