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Practicar ejercicio regular, disminuir o suprimir el consumo de tabaco y alcohol, y llevar una dieta balanceada, son algunas de las recomendaciones para atacar este problema.
Sin embargo, cuando los síntomas del SPM, como se le conoce, son severos y causan deterioro psicosocial, es necesario recurrir al tratamiento farmacológico: antidepresivos, diuréticos o anticonceptivos. Entre estos últimos, existen los considerados de de última generación que, administrados oralmente, contienen bajas cargas hormonales, de modo que no sólo brindan una protección anticonceptiva segura y efectiva, sino que, además, son una herramienta para reducir los molestos síntomas, ya que mantienen los niveles hormonales uniformes a lo largo del mes. En Colombia, el Invima aprobó recientemente su uso como alternativa viable para tratar los síntomas severos del SPM.
El SPM se refiere a un grupo de síntomas emocionales y físicos relacionados con el ciclo menstrual, que se producen en la semana, o las dos semanas anteriores, a la llegada del período menstrual.
Algunas de la manifestaciones más frecuentes de este mal común, del que mucho se habla pero al que poca atención se le presta, son: h
inchazón, aumento de peso, irritabilidad, fatiga, cambios en el apetito, ansiedad, miedo, tristeza repentina, llanto, dolores de cabeza y depresión.Según concluyó el Congreso Nacional de Ginecología y Mundial de Perinatología, que se llevó a cabo recientemente, el 90 por ciento de las mujeres sufrirán algunos síntomas durante la segunda mitad de su ciclo menstrual.
Y la verdad es que el este problema afecta su vida tanto en lo laboral, familiar, social e incluso sexual, y se traduce hasta en mayor ausentismo laboral.
"Todas las mujeres son potenciales candidatas de sufrirlo, pero muchas no lo consideran como un problema serio o lo consideran normal porque lo han experimentado desde que tienen la menstruación.
"Por eso no es común oír acerca de estos problemas a gran escala" aseguró Sharon A. Winer, profesora del Departamento de Obstetricia y Ginecología de la Facultad de Medicina de la Universidad del Sur de California, y conferencista invitada.
Distintos niveles del síndrome
Existen tres niveles de SPM, según la intensidad de los síntomas: leve, moderado y severo. La forma más severa de síndrome premenstrual se conoce como trastorno disfórico premenstrual.
Sus causas aún son objeto de estudio. Hasta ahora se sabe que las hormonas de las mujeres fluctúan a lo largo del ciclo menstrual y que las que sufren este trastorno son más sensibles a estos cambios físicos y emocionales.
También existe evidencia de que la herencia juega un papel importante.
De acuerdo con el ginecólogo Ricardo Martin, de la Fundación Santa Fe, "el control adecuado de los síntomas del síndrome premenstrual está ligado a un diagnóstico oportuno y requiere que la mujer tome un rol activo en reconocerlos, registrarlos y compartirlos con su médico para que pueda ofrecerle la solución adecuada".
El diagnóstico se hace con base en un cuestionario en el que se lleva un registro diario de los síntomas emocionales y físicos durante por lo menos dos meses. En ese período, se analiza la presencia y variación en la severidad de los síntomas y qué tanto interfieren con la vida cotidiana.
Sin embargo, lo más importante es evaluar de qué manera los síntomas se relacionan con el ciclo menstrual para descartar otros desórdenes psicológicos.
No existe una prueba de laboratorio que sirva como marcador biológico, ni un test psicológico que identifique esta condición. Las mujeres deben estar atentas a los síntomas y reportarlos a su ginecólogo.
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