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Hay quienes resuelven sus problemas psicológicos en la red y desde el anonimato. El chat, Facebook y Messenger son ambientes naturales para la gente y por eso más de uno busca ayuda en Internet para salir de la depresión o superar un duelo.
Habrá quienes lo vean como un asunto descabellado, pero lo cierto es que solo en el sitio doctorayuda.com se han establecido en menos de seis meses alrededor de 5.000 chats, según su director Jairo Ortegón, quien añade que la gente necesita sitios que la orienten sobre las cuestiones de la vida diaria.
La psicóloga Zulma Monroy, consejera del sitio sostiene que la página tiene un link llamativo y da la opción de chatear de inmediato. Si alguien está interesado solo tiene que llenar unos datos básicos como la dirección del correo y qué busca. “Inicialmente no se pide nada más porque la mayoría de veces cuando alguien necesita ayuda tiene temor de expresar sus sentimientos y de que sean evaluados por alguien. Pero durante la conversación la gente se puede dar cuenta de que esta es una herramienta seria para brindar ayuda”.
La primera consulta dura 15 minutos y va directo a la problemática.
“Intentamos que el paciente exprese lo que siente y tratamos de tranquilizarlo y de darle seguridad”.
Aunque pareciera que escribir del problema puede ser más difícil, según la psicóloga, es una buena manera de desahogarse y de disminuir los niveles de ansiedad. Así entenderá que no es la única que pasa por esa circunstancia.
Pero para Zulma Monroy inicialmente no fue un trabajo fácil: “cuando asistimos a la consulta cara a cara, tenemos el recurso de la observación para evaluar al paciente. Nos enseñaron que ese era el método, pero con la tecnología es distinto, con la ventaja de que este no se siente observado ni juzgado y se expresa con más libertad. Nosotros,como psicólogos, empezamos a desarrollar la atención y el análisis, hasta que se logra la empatía con el consultante. Además no tiene que desplazarse y la consulta es menos costosa, 14.000 pesos, comparada con una en consultorio que vale entre 60 y 100.000 pesos”.
Quienes más buscan ayuda por este medio son personas que se sienten solas porque acaban de perder a su pareja, por estrés o por problemas de autoestima o sexuales. El 60 por ciento son mujeres y 40 por ciento hombres, muchos de ellos jóvenes entre los 18 y 40 años.
En otros casos, el motivo de consulta es el intento de suicidio y, según Ortegón, hay que tener en cuenta que 85 por ciento de las personas que se quieren suicidar y son escuchadas, no lo hacen.
Y mientras algunos pacientes necesitan determinado múmero de sesiones on line, otros son remitidos a consulta con el psiquiatra.
“Todo depende del problema, pues van desde un episodio de depresión hasta trastornos de personalidad como el de ansiedad, dependencias, adicciones, narcisismo o duelo patológico, entre otros”, dice la psicóloga.
La duración promedio de una consulta en el chat es de 40 minutos.
Sin embargo, según elpsicólogo Camilo Gómez, una consulta por Internet, sirve solo para casos de emergencia, pero no para hacer seguimiento. “Por ese medio se pierde información y no se puede analizar lo que el paciente hace en su conducta no verbal, ni si está mintiendo o no. Ahí solo se llenan una serie de síntomas y se buscan unos factores de riesgo para dar un diagnóstico pero no se profundiza como en una consulta”, enfatiza.
LOS NIÑOS TAMBIÉN CONSULTAN.
LAS QUEJAS. Para la asesora y trabajadora social del Icbf Marlen Urrego, los niños también consultan por problemas familiares y maltrato, lo que no se toma como asesoría psicológica sino como una denuncia.
Otro es el caso de los que llaman a informar que sus padres no los tratan bien ni siquiera porque ellos lo hagan sino porque conocen sus derechos y quieren que les hagan un proceso a sus papás. Otros sí en realidad están temerosos y piden ayuda para que los lleven a otro hogar.
“Pero también están los jóvenes que se sienten fracasados porque no tienen un proyecto de vida y han pensado en el suicidio, o las embarazadas, que están pensando en abortar o entregar a sus hijos. Hay casos críticos que requieren del manejo en un centro zonal, de atención psicológica y visitas domiciliarias”, dice Urrego.
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